GARA, 23/10/01
Gilliam FLEMING | Observadora de Amnistía Internacional para el
Estado español
«Tenemos otros
casos pero éste es, de verdad, muy preocupante»
El caso de Iratxe Sorzabal ha traspasado los límites de Euskal Herria y se ha convertido en motivo de investigación, y también «de preocupación», para Amnistía Internacional. Gilliam Fleming es la observadora de este organismo para el Estado español y ayer declaró a GARA desde su despacho de Londres que el de Sorzabal «es uno de los casos que estamos siguiendo, igual que otros».
La representante de AI confesó que «también hemos recibido información de otros casos, pero el de Iratxe Sorzabal nos parece, de verdad, muy preocupante». Por ello, explicó, «hemos pedido los informes médicos» que recogen las lesiones producidas por los malos tratos a manos de la Guardia Civil, «y también copias de las fotografías» que el médico forense de la Audiencia Nacional ordenó tomar tras el ingreso de la joven guipuzcoana en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid.
Fleming recordó que dichas fotografías «parece que corroboran el testimonio de Iratxe Sorzabal sobre el uso de electrodos y por eso es muy importante para nosotros recibir esa documentación». La observadora de Amnistía Internacional para el Estado español eludió valorar con más concreción el caso de Sorzabal porque «primero tenemos que recibir toda la documentación; estamos esperando a recibirla y después ya veremos lo que tenemos que decir». En cualquier caso, añadió, «sí tenemos mucha preocupación por el caso porque hay informes muy detallados sobre las torturas que parece que ha sufrido».
AI ha denunciado periódicamente la práctica de las torturas y los malos tratos en comisarías y cárceles del Estado es- pañol. En su último informe anual, de este mismo año, AI recordaba que el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura recomendó en su día que se llevara a cabo «una investigación general exhaustiva e independiente sobre los métodos empleados por la Guardia Civil durante la detención e interrogatorio de personas» sospechosas de participar en grupos armados. Las autoridades españolas, sin embargo, no hicieron la investigación, para «decepción» del Comité.
En el apartado puramente legal, AI se ha manifestado en contra de la «ley antiterrorista» porque, como Gilliam Fleming reiteraba ayer mismo, «está claro que facilita la tortura». Fleming anunció que AI iniciará próximamente una nueva campaña contra la tortura. *
C.D.